Mi madre nos mira en el espejo del portal. Ella menguada e inclinada, con
su bastón en una mano y agarrada a mi brazo con la otra. Le saco
bastante más de una cabeza, con la ventaja que me llevaba en sus buenos
tiempos. Se nos queda mirando y me dice: "Te estás quedando pequeñita".
Yo me sorprendo "¿Quién? ¿yo?", y ella se sorprende de mi sorpresa "Sí,
claro, tú."
2 comentarios:
Es la primera vez que me paso por aquí y me ha encantado encontrarme con tanta ternura. Creo que me pasaré a menudo...
Ven cuando quieras, Butterflied!
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