"There's a star-ling whaling in the sky": A murmuration of migrating
starlings form the shape of a whale as they cross the sky in southern
Israel.
El ave es un loco ignorante de su propia locura. El instinto que le obliga cada otoño a alzar el vuelo y migrar, a veces, a decenas de miles de kilómetros de distancia, sólo en apariencia le es favorable y vela por su seguridad. Si la razón fuese únicamente el encontrar un buen cebadero con un clima más templado, muchas especies de aves finalizarían su persistente migración mucho antes. Pero estas irresponsables criaturas vuelan más allá, por encima de las montañas, donde sorprendidas por el temporal se hacen añicos contra las rocas, o, sobre tos mares, se hunden en ellos. El propósito de la naturaleza ni siquiera es la despiadada selección natural: en estas circunstancias mueren de igual forma los ejemplares débiles y los más fuertes. Un horrible destino persigue al ganso salvaje del lago Chany. Siente el impulso de despegar cuando aún no ha pelechado y es incapaz de alzar el vuelo. De ese modo, inicia su viaje a pie hacia el sur. Con impaciencia esperan este desfile masivo diferentes tipos de aves rapaces, así como un mamífero con un garrote: el hombre. Y comienza la masacre, aunque esta se repita con regularidad año tras año, siglo tras siglo, y no deje ningún vestigio de recuerdo en la memoria de esta especie. Una travesura aún más diabólica es la que le juega la naturaleza a los lemmings, unos simpáticos animales que viven en madrigueras. Llega un día en que hay tantos en ellas que abandonan en tropel su antigua morada. ¿Para fundar nuevas colonias cercanas? ¡Qué va! Se marchan. Simplemente se marchan, porque es eso lo que dictamina su destino hormonal. Y siguen caminando hasta llegar al mar, donde se ahogan. Esta especie continúa existiendo gracias a los contados individuos de la misma especie que permanecen en las antiguas madrigueras. La historia humana contiene episodios similares. Sólo que nosotros no estamos obligados a sentirnos orgullosos de ellos, mientras que sospecho que sobre los animales pesa, además, el apremio de la felicidad.
Wislawa Szymborska, Lecturas no obligatorias











