Ha sido éste un año de despedidas, de capítulos que se cerraban. Una superposición de dolores sobre dolores, aunque el dolor normalmente no viene solo, y trae consigo también sus emociones y regalos. No es que haya asimilado todas mis pérdidas, pero por suerte el mundo sigue girando y yo con él. Uno de los motivos por los que estoy bastante desaparecida, es que estoy reformando una casa en la que viviré a partir de ahora. En un par de meses me mudaré a otro lugar no muy lejano, más cerca del mar, más grande y luminoso. Y mi cabeza está llena de proyectos para esta nueva etapa, creo que necesitaba pasar página, necesitaba un cambio y afortunadamente lo tendré. Cuando me traslade volveré a cocinar, seré ordenada, sabré distinguir entre lo importante y lo accesorio, dormiré mejor, volveré a nadar, haré yoga, no se me morirán todas las plantas, aprenderé a tocar la guitarra, desayunaré en el balcón, leeré los libros de mi torre de "pendientes", los amigos que viven lejos vendrán a visitarme, la vida será más fácil y yo más equilibrada, la gente más feliz, incluso se reducirá el agujero en la capa de ozono. Todo eso como mínimo.
domingo, 29 de marzo de 2015
domingo, 22 de marzo de 2015
También esto pasará
Nos reímos. Y aunque a pesar de gustarme no me gusta, empiezo a coquetear con él. Y siento cómo la miel empieza a derramarse, líquida y solar, como dos niños a punto de robar una bolsa de golosinas y de salir disparados de la tienda, muertos de risa y de miedo. No es la miel espesa y lenta y oscura por la que estaríamos dispuestos a ir al infierno, pero a fin de cuentas es miel, el antídoto contra la muerte.
Desde tu muerte, y desde antes, tengo la sensación de que lo único que hago es ir rapiñando amor, hacerme con la menor migaja que encuentro por el camino, como si fuesen pepitas de oro. Estoy totalmente arruinada y necesito que me desvalijen. Incluso la sonrisa de la chica del supermercado, el guiño de un desconocido por la calle, una conversación banal con el tío del quiosco, todo me sirve, todo lo apuro, nada es suficiente, nada sirve para nada.
Milena Busquets, También esto pasará
domingo, 1 de marzo de 2015
Los sueños sueños son
(pero siempre dejan su huella)
Mi madre y yo estábamos en Grecia, en alguna isla perdida. Ella se
tomaba un apertitivo en una terracita al borde del mar, un mar turquesa y
silencioso. Mientras tanto, yo nadaba bajo su atenta mirada, me
impresionaba la transparencia y la calma de ese mar que más parecía una
piscina. A lo lejos se divisaba otra isla, alguna ruina y yo intentaba
llegar a nado hasta ella. Mi madre y su vestido, también turquesa, eran un
punto cada vez más lejano y pequeño, pero eso no me inquietaba. Nada me
inquietaba. Por fin la paz.
A mi sueño sólo le ha faltado un sirtaki... cualquier día busco el single que teníamos de Zorba el Griego y me arranco.
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