Ha sido éste un año de despedidas, de capítulos que se cerraban. Una superposición de dolores sobre dolores, aunque el dolor normalmente no viene solo, y trae consigo también sus emociones y regalos. No es que haya asimilado todas mis pérdidas, pero por suerte el mundo sigue girando y yo con él. Uno de los motivos por los que estoy bastante desaparecida, es que estoy reformando una casa en la que viviré a partir de ahora. En un par de meses me mudaré a otro lugar no muy lejano, más cerca del mar, más grande y luminoso. Y mi cabeza está llena de proyectos para esta nueva etapa, creo que necesitaba pasar página, necesitaba un cambio y afortunadamente lo tendré. Cuando me traslade volveré a cocinar, seré ordenada, sabré distinguir entre lo importante y lo accesorio, dormiré mejor, volveré a nadar, haré yoga, no se me morirán todas las plantas, aprenderé a tocar la guitarra, desayunaré en el balcón, leeré los libros de mi torre de "pendientes", los amigos que viven lejos vendrán a visitarme, la vida será más fácil y yo más equilibrada, la gente más feliz, incluso se reducirá el agujero en la capa de ozono. Todo eso como mínimo.
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1 comentario:
There comes a time!
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