domingo, 1 de marzo de 2015

Los sueños sueños son

(pero siempre dejan su huella)


Mi madre y yo estábamos en Grecia, en alguna isla perdida. Ella se tomaba un apertitivo en una terracita al borde del mar, un mar turquesa y silencioso. Mientras tanto, yo nadaba bajo su atenta mirada, me impresionaba la transparencia y la calma de ese mar que más parecía una piscina. A lo lejos se divisaba otra isla, alguna ruina y yo intentaba llegar a nado hasta ella. Mi madre y su vestido, también turquesa, eran un punto cada vez más lejano y pequeño, pero eso no me inquietaba. Nada me inquietaba. Por fin la paz. 

A mi sueño sólo le ha faltado un sirtaki... cualquier día busco el single que teníamos de Zorba el Griego y me arranco.

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