Yo también os echo de menos, pero como decía E., a veces la vida se interpone en mi camino, y se parece más a un tren de alta velocidad que a uno de vía estrecha.
Por suerte, todavía hay ratos en los que el tiempo se detiene, como esta mañana cuando he abierto mi buzón y me he encontrado un mensaje de B. desde Argentina, preguntándome por mi madre.
O como el breve paréntesis de ayer por la tarde, en el que estuvimos aprendiendo una maravillosa canción del siglo XVI.
En fin, que sigo aquí, aunque apenas me veáis.
1 comentario:
oh, cantando eso se curan muchos males.
hola, Vir :-)
Publicar un comentario