viernes, 25 de octubre de 2013

Slow train

Yo también os echo de menos, pero como decía E., a veces la vida se interpone en mi camino, y se parece más a un tren de alta velocidad que a uno de vía estrecha. Por suerte, todavía hay ratos en los que el tiempo se detiene, como esta mañana cuando he abierto mi buzón y me he encontrado un mensaje de B. desde Argentina, preguntándome por mi madre. O como el breve paréntesis de ayer por la tarde, en el que estuvimos aprendiendo una maravillosa canción del siglo XVI. En fin, que sigo aquí, aunque apenas me veáis. 

1 comentario:

arponauta dijo...

oh, cantando eso se curan muchos males.
hola, Vir :-)