Es uno de esos hombres que todo lo quieren hacer ellos mismos.
Hay que amarlo con estantes, cajones y guarismos,
con lo que hay en sus armarios o que por debajo asoma.
Taladros, martillos, tenazas, un crisol, una redoma.
No hay cosa que no sirva para nada.
Varillas de paraguas, resortes, una cuchilla oxidada,
pegamentos medio secos, tubos medio exprimidos,
frascos grandes y pequeños con líquidos ya podridos,
un surtido de piedritas, un yunquecito, un torno,
un despertador y a un lado cien tornillos sin retorno,
un escarabajo muerto dentro de una jabonera,
y esa botella que tiene pintada una calavera,
molduras largas y cortas, enchufes, juntas, un broche,
tres plumas de gallineta traídas del Mamry una noche,
varios corchos de champán atrapados en cemento
y dos lentes chamuscadas durante el experimento
una pila de tablitas y barritas, cartoncitos y plaquitas
que tuvieron algún día -o tendrán- utilidad infinita,
mangos de distintas cosas, jirones de manta, retazos de cuero,
montones de llaves y clavos y un tirachinas de niño certero...
¿Y si tiráramos algo? -pregunté yo una vez, inocente.
El hombre al que amo me miró severamente.
Wislawa Szymborska, Amor feliz y otros poemas
miércoles, 18 de septiembre de 2013
martes, 10 de septiembre de 2013
sábado, 7 de septiembre de 2013
viernes, 30 de agosto de 2013
La tarea de vivir
El vivir no admite bromas. Has de vivir con toda seriedad, como una ardilla, por ejemplo; es decir, sin esperar nada fuera y más allá del vivir; es decir, toda tu tarea se resume en una palabra: vivir. Has de tomar en serio el vivir. Es decir, hasta tal punto y de tal manera que aún teniendo los brazos atados a la espalda, y la espalda pegada al paredón, o bien llevando grandes gafas y luciendo bata blanca en un laboratorio, has de saber morir por los hombres. Y además por hombres que quizás nunca viste, y además sin que nadie te obligue a hacerlo, y además sabiendo que la cosa más real y bella es vivir. Es decir: has de tomar tan en serio el vivir que a los setenta años, por ejemplo, si fuera necesario plantarías olivos sin pensar que algún día serían para tus hijos: debes hacerlo, amigo, debes hacerlo, no porque, aunque la temas, no creas en la muerte, sino porque vivir es tu tarea.
Nazim Hikmet. Trad. de Soliman Salom
[Párrafo del poeta turco Nazim Hikmet, citado por Bernardo Atxaga en su libro El paraíso y los gatos]
miércoles, 28 de agosto de 2013
Por favor, Enrique
NI UNA SOLA PALABRA DE AMOR from El Niño Rodríguez on Vimeo.
Oía hablar de Enrique y no entendía nada. Hasta hoy.
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