Es curioso que aunque me espere un fin de semana enmarronado por completo, llegan las tres de la tarde del viernes y me vengo arriba por lo menos durante un rato. Así que os pongo una canción para descomprimir el cerebro, aunque en realidad, más que de viernes por la tarde, veo esta canción como para el clásico momento épico del sábado por la noche, cuando se encienden las luces del bar anunciando el cierre, y todos parecen eufóricos y amigos para siempre.
Oh baby, take me in your arms, please!
Oh baby, take me in your arms, please!
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